Historia del yacimiento

De los tres núcleos, se estima que el barrio de San Pedro es el más antiguo, al que seguiría Fuenteungrillo, cuyo origen se remonta probablemente al S. XI-XII y Santa Coloma, que se habría desarrollado entre los siglos XIII y mediados del XIV.

Las aldeas de repoblación

Durante el siglo XI, es muy posible que Fuenteungrillo ya funcionase como una pequeña aldea de repoblación, sin apenas importancia, hasta que se asienta en ella la Orden de San Juan de Jerusalén. Durante años se puso en duda (hasta que se comprobó que se trataba de una falsificación del S. XII), el primer documento histórico donde se mencionaba su existencia en el testamento del rey Ordoño II de León, fechado el 925, donde se citaba como Angurellos.

Ello nos lleva a establecer en 1201, la aparición de Fuenteungrillo en la Historia, cuando Don Alfonso Téllez de Meneses donó al Monasterio de Sahagún el lugar de Villanueva de San Mancio y su heredad de Fuenteungrillo, aunque poco duró, ya que los hijos del cortesano Nuño Nariz donaban “totam illam hereditatem de Fontes de Angrillos” a don Pedro Pelayo, comendador de San Miguel de la Posada, y a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, a cambio de un “roboramento de 80 maravedíes” (Valdeón, 1982: 705-716). En aquel documento se cita ya a Fontes de Angrielos como concilio, lo que indica el desarrollo político de la población durante aquellos años (Valdeón y Sáez, 1982: 104).

Durante la primera mitad del siglo XIII estuvo por lo tanto, en manos de la orden hospitalaria, pues ya en 1209, se menciona a Martinus Dominici de Hospitale entre sus vecinos y, en 1249, los “fraires del Hospital” comparten el señorío de la villa con el abad de Matallana, los Téllez de Meneses, los hijos de Don Gómez y Doña María Meléndez. Y en manos de la citada orden de San Juan se mantiene hasta que en 1251 se desprenden de su heredad mediante permuta. En 1285, Alfonso de Molina y su esposa Doña Teresa Pérez de Meneses donan al monasterio de Santa María de Matallana todos los heredamientos que poseían en Fuenteungrillo.

La feudalización y la despoblación

A partir de aquel momento el feudalismo se acentuó: las tierras del poblado fueron explotadas por parte del cenobio por un lado, y por los ricohombres cercanos al rey Pedro I de Castilla, encabezados por Juan Alfonso de Alburquerque. Esta condición de doble señorío, fue la causa que probablemente marcaría su declive al entrar en conflicto continuado el abad de Matallana con los cortesanos. Al parecer, la despoblación de este núcleo medieval se produjo de forma paulatina durante todo el siglo XIV, vaciándose el barrio de Santa Coloma antes de 1330 y continuando en San Pedro y en el núcleo principal, que pasaría de tener doscientos habitantes (unas 38 o 40 familias) en aquellos años, a sólo tres a principios del siglo XV.

A pesar de este crecimiento negativo, lo cierto es que Fuenteungrillo recibió, quizá temporalmente, algunos forasteros procedentes de Montealegre, cuyo castillo fue asediado por Pedro I el Cruel en 1354, tal y como atestigua un vecino que afirma que se fue a vivir a Fuenteungrillo “cuando yermó Montealegre” (Reglero, 1999: 188).

De lo que no ha duda es de su consideración como despoblado en 1404, hecho que se deduce de la información contenida en el pleito entre el Abad de Matallana y el concejo de Villalba del Alcor. En aquel interesante documento judicial, que detalla la pugna por la posesión de los pastos, algunos testigos afirman haber vivido su infancia en Fuenteungrillo.

El profesor Carlos Reglero, infatigable estudioso del medievo en los Montes Torozos y del devenir histórico de Fuenteungrillo, señala el éxodo paulatino hacia lugares más prósperos cercanos como Villalba del Alcor o Montealegre.

Aunque existe en 1407 un solar con tres habitantes, lo cierto es que en el repartimiento de pedidos y monedas de la merindad de Campos 1409 Fuenteungrillo ya no figura al estar despoblado. Con todo, sigue apareciendo esporádicamente en la documentación de la época en los años 1427, 1444 y 1457, siendo algunos vasallos y renteros del monasterio los que moraban el paraje, que habría pasado a convertirse en una granja ovina de suministro del monasterio (Reglero y Sáez, 1999: 77), lo que ha podido ser atestiguado durante las excavaciones arqueológicas. Finalmente, en la década de los sesenta del siglo XV, en un contexto de luchas de poder bajo el reinado de Enrique IV, y cercana la guerra civil de Castilla entre isabelinos y de beltranejos, doña Inés de Guzmán, duquesa de Villalba, mandó derribar aquellas casas y el palomar de Fuenteungrillo, propiedad de la abadía cisterciense, transformándose el espacio en un pastizal sobre el que se levantaron algunos corrales, del que era testigo la iglesia de Santa María, en uso hasta el siglo XIX (Reglero y Sáez: 1999, 77) y hacia donde, hasta los años cincuenta, se realizaba una romería en honor de la Virgen de Fuentes (Ponga, 1981).

El fenómeno de la despoblación

Fuenteungrillo es un lugar interesante debido a que se trata de un despoblado medieval, que nunca ha sido repoblado, por lo que nos ofrece una imagen única en el tiempo de su fisonomía, de sus dimensiones y de su trayectoria.

El fenómeno de la despoblación se produce a lo largo de todas las épocas sin distinción. En términos históricos, durante el medioevo se consideraba despoblado a aquel lugar que contaba con menos de cinco vecinos, por lo que estos concejos eran anexionados a la villa de la que dependían, tal y como pasó a Fuenteungrillo, que en el siglo XV pasó al territorio de Villalba del Alcor (Reglero, 1999: 185).

Otro dato a tener en cuenta es la consideración de poblado o granja, pues en el primero debe establecerse una familia generación tras generación, organizadas en un concejo, y contar con parroquia, y en el segundo caso solamente existen moradores, bien vasallos o bien renteros (Ibid.).

En cualquier caso, la despoblación de Fuenteungrillo debió acentuarse por la intervención señorial. Apetecible zona de pastos, tanto el monasterio como los señores de Villalba pugnaron por su aprovechamiento a lo largo del siglo XV, que habrían dado alimento a una cabaña estimada en dos millares de ovejas. Para evitar esto, los señores de Villalba acosaron y hostigaron a los moradores para evitar su aprovechamiento.

Las familias que emigraban se repartían por otros lugares del entorno: Villalba, Montealegre, y Medina de Rioseco, Villamarciel y Pesquera de Matallana (Pesqueruela).

Otra causa es la atomización del poder en Fuenteungrillo. Comparado con los dos núcleos más próximos, Montealegre y Villalba, los dos últimos son propiedad de un único señor, en tanto que Fuenteungrillo está repartido entre el monasterio de matallana, tres familias de escuderos locales y los Téllez de Meneses, lo que fue motivo de continuas crispaciones y enfrentamientos que perjudicaban a los habitantes (Reglero, 1999: 199).